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Presentan el primer mataburros bien debute de los uruguayos

Viernes 7 de octubre de 2011

Diccionario del español del Uruguay. La Academia Nacional de Letras trabajó durante 25 años en la elaboración de este manual Palabras, dichos populares, refranes, piropos e insultos, más típicos

RENZO ROSSELLO

Más de diez mil palabras, expresiones y refranes reunidos por primera vez en el Diccionario del español del Uruguay. Un cuarto de siglo de investigación de la Academia Nacional de Letras. Resultado: el más uruguayo de todos los libros.

Cada palabra arrastra su historia. Algunas lucen orgullosas sus orígenes. Otras se cuelan llevando a cuestas su pasado oscuro. Otras apenas han perdido sus aires de extranjería. Nunca se piensa demasiado en ellas, pero basta hacer las valijas y viajar algunos kilómetros fuera de fronteras y al minuto de estar hablando con otro hispanohablante el uruguayo tendrá que explicar qué quiso decir con eso de «agarrar para el churrete», o «hacerse el chancho rengo».

Las palabras que se utilizan en el habla diaria provienen de diversas fuentes. La mayoría, naturalmente, del español. Otras fueron tomadas en préstamo de otras lenguas, y no solo del idioma que trajeron consigo las grandes potencias de cada época, como es el caso del sabroso chinchulín, que proviene del quechua (chunchulli), o la patriótica tacuara, que es de origen guaraní.

Pese a su escala como nación, en Uruguay hay voces propias de algunos departamentos o regiones del país. También hay marcas comerciales que devinieron palabras, el caso más típico es «champión» para el calzado deportivo.

El Diccionario del español del Uruguay reúne 9.117 artículos y más de 1.000 expresiones fijas, del tipo de refranes o dichos populares, con lo que el volumen supera largamente las 10.000 expresiones del más puro cuño oriental.

Este es el volumen que se presenta mañana en la sede de IMPO, pero que ya comenzó a distribuirse en todas las librerías nacionales durante esta semana. El diccionario no está dirigido a especialistas, aunque se convertirá en una obra de consulta permanente, sino a cualquier lector o mero hincha de «la Celeste».

CENSO DE PALABRAS. Durante 25 años la Academia Nacional de Letras trabajó en la más ambiciosa de sus empresas. Para ello debió recurrir a colaboradores externos que, de manera muy parecida a la del censo de población, siguieron la pista a las expresiones locales en cada rincón del país. El volumen que publica ahora la editorial Banda Oriental compendia el trabajo de estos investigadores de campo, más de 60 profesores de Idioma Español y Literatura de Enseñanza Secundaria que en durante el proceso de elaboración se fueron sumando al proyecto de diccionario local. Para ello fue vital el aporte financiero al proyecto de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que integra la uruguaya, y se convirtió en el principal impulsor a nivel internacional del proyectado catálogo.

El profesor Juan Justino da Rosa -subdirector del Departamento de Lengua y Literatura de la Academia, además de miembro de la Comisión de Lexicografía, responsable del diccionario-, estuvo desde el principio del proyecto.

«Lo que buscamos fue hacerlo lo más diverso posible, ni demasiado culto, ni demasiado popular», explica Da Rosa cuando debe resumir el tono de este volumen de 574 páginas.

Da Rosa distingue otra característica del diccionario de uruguayismos, una que lo diferencia del publicado por la Real Academia Española. «No se trata de un diccionario normativo, como necesariamente debe ser el DRAE, sino descriptivo de los términos que ha incorporado», indica el académico.

La intensa pesquisa desplegada a lo largo de este cuarto de siglo recogió palabras de todo tipo, desde las que se usan en el más profundo Uruguay rural, a las que impuso la informática y algunas jergas profesionales. «El criterio es que la palabra tenga un uso comprobado, que no fuera restringido», puntualiza Da Rosa.

El lenguaje experimentó un cambio drástico durante el período de elaboración del diccionario: la irrupción de Internet, que junto a la telefonía celular y las redes sociales han impuesto marcas imborrables. «Pero también eso nos permitió ser más vastos en la captura de expresiones», reconoce Da Rosa.

ENNEA. El diccionario busca, además, convertirse en «un manual de uso generalizado». Ello se debe a que, además de estar dirigido a un lector medio, también resultará de gran utilidad a estudiantes en general, y a especialistas interesados, por ejemplo, en la comprensión a fondo de la literatura uruguaya. «Hay marcas que las va a apreciar mucho más un lingüista que un lector medio, pero la información estará allí», explica Da Rosa.

Ahora que el diccionario del español de los uruguayos está en la calle la siguiente meta de la Academia es llegar al diccionario en línea. «Es una meta a largo plazo todavía, pero queremos que el diccionario esté disponible en línea, tal como ahora se puede acceder al DRAE para cualquier consulta», propone el académico.

De momento, el diccionario está disponible en su formato tradicional. Una hojeada puede deparar un momento divertido, algo así como un guiño cómplice con alguien al que conocemos de toda la vida.

Es seguro que las fuentes serán inmediatamente identificables para la mayoría, en algunos casos con más facilidad para los veteranos, en otros para los veinteañeros. La cancha, el Parlamento, las charlas de café, el salón de clases, la calle (la yeca, inversión silábica curiosamente no recogida por el diccionario), de campo afuera (o adentro, depende), del decir orillero, hacen la argamasa de este manual indispensable.

Las cifras
9.117 es la cantidad de artículos que contiene el Diccionario y que refieren a palabras o expresiones utilizadas por los uruguayos.

$ 580 es el precio de venta al público que tiene el Diccionario del español del Uruguay, editado por el sello Banda Oriental.

«Una lengua que anda `suelta`»
El lingüista y secretario de la Academia Nacional de Letras de Uruguay, Adolfo Elizaincín, es quien firma el proemio del primer diccionario uruguayo. El texto brinda una verdadera declaración de principios. «Una lengua sin diccionario (y sin gramática; quiero decir, sin libros llamados de esa manera) es una lengua que anda `suelta`, sin sujeción, sin haber sido reducida a reglas (así hablaban los filólogos renacentistas). Esa etapa, en la que aún no existen estos instrumentos, es característica de los comienzos del desarrollo de una lengua determinada. Incluso puede florecer una literatura en esa lengua y no poseer esta aún un libro de gramática o un diccionario. En el momento en que estas obras aparecen puede sin más afirmarse que la reflexión sobre esa lengua se ha iniciado, que existen ya personas que se han detenido a pensar en su lengua...».

Breviario uruguayo básico
a

académico, -a. m. y f. / adj. racinguista.

achaque. m. urb. esp. robo (1).// 2. m. urb. esp. embrollo, -a.

agarrada. f. esp. Altercado, riña. V. camorrear, piñata; quilombo, sacudirse. agarrón, atracada, milonga, trenzada.

amarguear. (Der. de amargo). intr. esp. Tomar mate amargo.

b

babafría. (De baba y frío). m. / f. // adj. p. us. esp. desp. Persona impávida. // 2. m. / f. // adj. p. us. esp. desp. Persona bobalicona.

bachicha. (Del genovés Bacicia, Bautista). m. urb. ant. sat. Inmigrante italiano. «Se dice que el nombre de bachicha, se da por ser muy común el nombre de Bautista, entre los genoveses». En Bouton, R.J.: La vida rural en el Uruguay, 1938.

bichicome. (Etim. en inv.). m. / f. urb. esp. Persona indigente que vive de desperdicios y pernocta en refugios improvisados.

c

carancanfún. (De origen onomatopéyico) m. urb. obs. esp. Asunto confuso. // 2. m.urb. obs. esp. quilombo (2)

chamuyar. (Variación de chamullar). tr. / intr. esp. conversar(se) (2). // 2. intr. p. us. esp. Cuchichear una pareja.

champión. (De la marca comercial registrada Champion). m. Calzado deportivo, de suela de goma o plastificada, con capellada de material sintético, tela o cuero.

d

de cotelete. loc. adv. esp. De costado. // 2. loc. adv. esp. Referido a la forma de pegarle a una pelota de fútbol: con el costado exterior del pie.

debute. (Variación de de buten). adj. obs. Referido a una situación: muy buena, inmejorable.

driblear. (Variación de driblar). intr. / tr. Hacer un jugador fintas para no dejarse arrebatar la pelota. V. gambetear.

e

embagayar. (Derivación de bagayo). tr. esp. hacer la °boleta. // 2. tr. esp. Ocultar mercadería que se lleva como contrabando.

enchastrún, -a. (Var. de enchastrón). adj. p. us. esp. Referido a una persona: descuidada y sin prolijidad en la realización de una tarea.

espiantar(se). (Del italiano spiantare, desarraigar). tr. esp. rajar(se) (3). // 2. prnl. esp. rajar(se) (2).

f

fachero, -a. (Der. de facha). adj. / m. y f. esp. Referido a una persona: afecta a vestirse a la moda y lucir bien.

festejante. (Del verbo festejar). m. obs. esp. Hombre que corteja a una mujer.

figureti. (Der. de figura). m./ f. // adj. p. us. esp. Persona a quien le gusta figurar.

g

gallegada. f. esp. desp. Grupo de españoles. // 2. f. p. us. desp. Dicho o hecho torpe o desmañado.

Gardel. // ¡andá a cantarle a Gardel! fr. esp. ¡°andá a bañarte! Constr.: Suele agregarse el complemento: con la guitarra de Magaldi. Uso: Se emplea también la variante: ¡andá a cantarle a Magaldi! // ser Gardel. loc. v. esp. Estar en una situación privilegiada.

El País Digital

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